lunes, 13 de marzo de 2017

Filosofía

El alpinismo es un deporte que consiste en escalar altas montañas.


Cuando emprendes el trayecto hacia la cumbre, encuentras tu propio bienestar, tu propia paz…; ya que la felicidad es el camino como menciona Buda en sus enseñanzas.

Pero la ascensión de la montaña también es complicada, supone una serie de riesgos y obstáculos que se deben superar si quieres llegar a la cima.

Pueden surgir miedos, ya que nosotros mismos pensamos en situaciones futuras (caídas, lesiones o la propia muerte) en vez de pensar en el presente, esto puede bloquearte en tu progresión. Como ya decía Epicuro en antaño sobre la muerte y la vida, si piensas en la caída te impedirá disfrutar de tu recorrido.

El alpinismo es un camino de autosuperación, es someter al máximo la resistencia moral y física. Sabes que una vez comenzado el viaje hay que aguantar el estrés al que se somete el cuerpo y seguir avanzando, de este modo consigues el éxito que está reflejado en la llegada a la cúspide de la montaña.                                                                                                                                                   
                                                                                                              

Para esta superación personal es necesaria en el individuo una disposición y una ambición que lo empujan a conseguir su objetivo. Nietzsche ya habló de esta “voluntad de poder”, en el que todo hombre con esta voluntad podía mejorarse a sí mismo.




 El alpinismo es una práctica que puede agotar la paciencia de quien la esté realizando, puede generar dudas… Por ello, la mayoría de los más expertos escaladores son sabios que reconocen que el éxito está en la paciencia. Según la filosofía taoísta, se consideraba  una persona sabia cuando esta reconocía que el equilibrio estaba en la paciencia. La montaña es un símbolo de peligro, en la que te enfrentas a tus miedos.

De primera mano pude comprobar llegando al final del camino, la mala jugada que te puede hacer pasar un bloque de hielo. Haber sobrevivido a esta experiencia, te hace pensar en lo insignificante que eres frente a la montaña representante de la máxima crueldad que puede llegar a presentar la naturaleza.

Sin embargo, para mi, escalar es fundamental en mi vida. Es una forma de descargar todo el peso que llevo encima y de demostrarme a mi mismo que puedo llegar lejos. Es mi deseo, mi adrenalina, mi descanso de esta sociedad monótona, mi lugar de reflexión…



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